jueves, 23 de junio de 2016

El Hambre

¿ Q U É   E S   E L   H A M B R E ?



El hambre es la sensación que indica la necesidad de alimentos.

Fisiología

Fisiológicamente, el hambre está producida por los grandes estímulos que ejercen ciertas sustancias sobre nuestro cerebro. Así, por ejemplo, la hipoglucemia, estimula al hipotálamo lateral y produce estímulos vagales que nos obligan a comer, mientras que los ácidos grasos, la colesterina y la serotonina estimulan al hipotálamo ventromedial y nos producen la sensación contraria del hambre: la saciedad.
En esta situación, se activan los procesos necesarios para la consecución de alimento: actividad del sistema dopaminérgico, dota al sistema nervioso central de una claridad en el pensamiento y en la percepción del medio (similar a la que la estimulación por drogas pueda causar), aumentando la neuroactividad. Cuando la fuente de alimento está localizada, entran en funcionamiento las catecolaminas (en concreto la adrenalina), que dotará al organismo de energías de reserva para poder conseguir la fuente de energía necesaria.
La palabra “hambre” se refiere al estado general de carencia de alimentos e inseguridad ali­mentaria que afecta a todos los grupos de población. La desnutrición es el resultado fisiológico del hambre y/o la enfermedad y se manifiesta en un amplio déficit de macro y micro nutrientes. Existen tres formas de desnutrición: desnutrición aguda, desnutrición crónica y bajo peso.
En Acción contra el Hambre concebimos el hambre como una enfermedad, cuyo estado más grave, la desnutrición aguda, puede curarse con un tratamiento eficaz y demostrado. Es por tanto la mayor pandemia del siglo XXI. Mata a 3,1 millones de niños cada año (8.500 niños cada día).
La hambruna es una situación que se da cuando un país o zona geográfica no posee suficientes recursos para proveer alimentos a su población, elevando la tasa de mortalidad debido al hambre y la desnutrición. La hambruna y las guerras causan sólo un 10% de las muertes por hambre, aun cuando éstas tienden a ser de las que trascienden con mayor frecuencia. El otro 90% de las muertes se deben al hambre crónica.
El hambre crónica no se debe simplemente a la falta de alimentos. Se produce cuando las personas carecen de oportunidades para obtener ingresos suficientes, para tener la educación y la capacidad para adquirir habilidades, satisfacer las necesidades básicas de salud y tener una voz en las decisiones que afectan a su comunidad. Es una consecuencia de las condiciones sociales arraigadas que sistemáticamente les niegan a las personas – particularmente a las mujeres – las oportunidades que necesitan para construir vidas de autosuficiencia y dignidad. Ya sea que estas condiciones se manifiesten como corrupción, intransigencia burocrática, conflicto armado, marginación o subyugación de indígenas y mujeres, estas están arraigadas en una época y pensamiento casi universal patriarcal. Esto provoca que se consoliden estructuras mentales como la resignación, falta de responsabilidad, dependencia, conformismo y falta de confianza, que sólo dan persistencia al hambre y la pobreza.
Cada día, millones de personas en el mundo ingieren tan sólo la cantidad mínima de nutrientes para mantenerse con vida. Cada noche, cuando se acuestan, no tienen la certeza de que tendrán comida suficiente al día siguiente, a esto se le llama “inseguridad alimentaria”. La FAO define la inseguridad alimentaria como: “Situación que se da cuando las personas carecen de un acceso seguro a una cantidad suficiente de alimentos inocuos y nutritivos para un crecimiento y desarrollo normales y una vida activa y sana”.

¿QUÉ CAUSA EL HAMBRE?


El mundo produce lo suficiente para alimentar a toda la población mundial de 7 mil millones de personas. Sin embargo, uno de cada ocho personas en el planeta va a la cama con hambre cada noche. En algunos países, uno de cada tres niños está bajo de peso. ¿Por qué existe el hambre?
Hay muchas razones por las cuales existe el hambre en el mundo y a menudo están interconectadas. Aquí hay 6 que creemos que son importantes.

La trampa de la pobreza

La gente que vive en situación de pobreza generalmente no puede costearse comida nutritiva para ellos ni sus familias. Esta situación los vuelve más débiles y menos capaces de ganar el dinero que los hubiese ayudado a escapar de la pobreza y el hambre. Esto no es solo un problema del día a día: cuando los niños sufren de desnutrición crónica, esto puede afectar sus futuros ingresos, condenándolos a una vida de pobreza y hambre.
En países en vías de desarrollo, normalmente los agricultores no pueden costear las semillas, lo cual trae como consecuencia el no poder plantar los sembradíos que hubiesen provisto a sus familias de alimento. En algunos casos, ellos deben cultivar sin las herramientas ni fertilizantes necesarios. Otros no cuentan con tierra, agua o educación. En resumen, los pobres sufren de hambre y, al mismo tiempo, el hambre es lo que los mantiene en la pobreza.

Falta de inversión agrícola

Muchos países en vías de desarrollo carecen de una buena infraestructura agrícola, como lo son un buen sistema vial, silos e irrigación. Esto trae como resultado un alto precio en el transporte, falta de instalaciones de almacenamiento y suministro de agua intermitente. Todo esto conspira en contra de las cosechas y el acceso al alimento.

Las inversiones en administración de tierras, uso eficiente del agua y el uso de semillas resistentes traen consigo grandes mejoras.
Investigaciones realizadas por la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) demuestran que la inversión en agricultura es cinco veces más efectiva en la lucha contra el hambre y la pobreza que la inversión en cualquier otro sector.


Clima y tiempo


Los desastres naturales como inundaciones, tormentas tropicales y largos periodos de sequía están aumentando, lo cual trae consecuencias devastadoras para la gente de bajos recursos que vive en países en vías de desarrollo.
Las sequías son la causa más común de escasez de alimentos en el mundo. En 2011, una sequía recurrente causó grandes pérdidas en el sector agropecuario en Etiopía, Somalia y Kenia. En 2012 hubo una situación similar en la región del Sahel en el África occidental.
En muchos países, el cambio climático ya está causando condiciones adversas. Cada vez más tierras fértiles sufren de erosión, salinización y desertificación. La deforestación a manos de los humanos causa una erosión acelerada lo cual dificulta la cosecha de alimentos


Guerras y desplazamientos


Alrededor del mundo, los conflictos armados interrumpen de manera constante la cosecha y producción de alimentos. Este tipo de conflictos también fuerza a millones de personas a huir de sus hogares, dando como resultado severas crisis en la seguridad alimentaria de las personas que, una vez que se desplazan, se encuentran sin los medios para poder mantenerse a sí mismas. El conflicto en Siria es un perfecto ejemplo.
En la guerra, a veces los alimentos se convierten en armas. Los combatientes obligan a sus adversarios a rendirse por medio del hambre, tomando los alimentos y el ganado y destruyendo sistemáticamente los mercados locales. Los campos, usualmente, minados y los pozos de agua contaminados, obligan a los agricultores a abandonar sus tierras.
El conflicto creciente en Somalia y la República Democrática del Congo ha contribuido significativamente al alto nivel de hambre en esos dos países. En comparación, el hambre se está reduciendo en las partes más pacíficas del continente africano como Ghana y Ruanda.


Mercados inestables


En años recientes, el precio de los alimentos ha sufrido una gran inestabilidad. Los precios suben y bajan como una montaña rusa, lo cual dificulta el acceso consistente a alimentos nutritivos para la gente de bajos recursos. Éstos necesitan acceso adecuado a alimentos todo el año y estas alzas en los precios ponen los alimentos fuera de su alcance, trayendo consecuencias permanentes a niños pequeños.
Cuando los precios suben, los consumidores tienden a cambiar a alimentos más baratos y menos nutritivos, dando como resultado deficiencias de micronutrientes y otras formas de desnutrición.


Desperdicio de alimentos

Un tercio de todos los alimentos producidos (1.3 mil millones de toneladas) nunca es consumido. Este desperdicio de alimentos representa una oportunidad perdida en la lucha por mejorar la seguridad alimentaria global, en un mundo donde una de cada ocho personas sufre de hambre.
Producir estos alimentos también utiliza preciados recursos naturales necesarios para alimentar al planeta. Cada año, los alimentos que son producidos, pero que no son consumidos aglutinan un volumen de agua equivalente al flujo de agua del rio Volga, en Rusia. Producir estos alimentos también libera un aproximado de 3.3 mil millones de toneladas de gases de invernadero.










Fuentes:



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